18.8.07

El Banco de los Pobres

Hoy en día, hablar del Banco de los Pobres quiere decir referirse a las iniciativas financieras que tuvieron origen sobre todo a partir del Grameen Bank, bajo la iniciativa de M. Yunnus. Pero en el Santiago de Chile de comienzos del siglo pasado, El Banco del Pobre era otra cosa, ni más ni menos que una panadería de uno de tantos catalanes que fue a "hacer las américas".

A principios del siglo XX no era un buen momento para la industria de la llanura de la población catalana de Vic, como consecuencia de huelgas y conflictos. Un joven de Manlleu, Antoni Rabat, con dieciséis años, tercer hijo, según una arraigada costumbre en las familias catalanas, debía prepararse para ir a buscar su destino por donde más le conviniera. Esta costumbre no sólo tenía que evitar la división del patrimonio familiar sino que seguramente tuvo como efecto una mentalidad emprendedora y no acomodaticia de buena parte de la población.

En aquellos tiempos era habitual oír los casos de personas próximas que habían acumulado fortuna desarrollando aventuras empresariales en Latinoamérica. De ahí la expresión "ir a hacer las américas". Las aventuras de "indianos", que es como eran conocidos estos personajes, acostumbraban a forjar los sueños de los emprendedores de la época.

Este joven Antoni Rabat a quien hemos hecho referencia, fue precisamente a Santiago de Chile reclamado por otra persona procedente de Manlleu, Joan Pujol, que había ido años antes y que, al no haber formado familia, veía perder el patrimonio conseguido si una persona de su confianza no se hacía cargo de éste.

Cuando Antoni Rabat llegó al destino, Joan Pujol le mostró su panadería, con un gran letrero en la fachada pintado con los colores de la bandera catalana, y donde estaba el nombre de "El Banco del Pobre". ¡Curioso nombre para una panadería! Pero hasta al cabo de los años no le quiso explicar el motivo, el cual resultó ser el siguiente.

Cuando se iniciaba en el negocio del pan, hacia el 1880, en un barrio periférico y muy pobre, hubo un periodo de falta de trabajo y se empezó a notar el hambre por los alrededores. Joan, que a menudo tenía que pedir préstamos al Banco, pensó que si a él le prestaban, sería justo que él también hiciera confianza a otros. Así nació el Banco del Pobre, que fiaba pan a la gente necesitada, y en algún caso de necesidad extrema incluso dinero. Una vez transcurridos veinte años, la valoración de la experiencia era positiva, no sólo éticamente, sino que la mayoría de las familias habían ido devolviendo los préstamos.

De hecho, fue la propia gente de barrio los que fueron nombrando al establecimiento como Banco del Pobre, ya que allí iban los pobres a pedir crédito de la misma manera que los ricos iban a las instituciones financieras bancarias. Más tarde, cuando Joan Pujol trasladó su negocio a otro barrio más acomodado quiso conservar el nombre, y todavía continuaban produciéndose esas transacciones extrañas para una mera panadería.

Hoy la familia Rabat, originarios de Manlleu y de un emprendedor catalán de la época, son una familia destacada en el país. El hijo, José Rabat, fue alcalde del municipio de las Condes, una de las comunas del Gran Santiago. Justo acaban de publicar un libro de la saga familiar donde se explican los orígenes y donde se hace referencia a lo que acabamos de escribir.

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