1.5.11

Correr detrás de la pelota y pisar los valores democráticos


  • Un partido de fútbol no es más que 22 personas corriendo tras una pelota. No debemos perder esta comprensión de lo que es el deporte. 
  • Pero alrededor del deporte suceden otros hechos contrarios a los valores democráticos que a menudo se aceptan con normalidad como si fueran parte del juego. No lo son. Debemos diferenciar la pasión y la diversión del juego de los fenómenos que sí son preocupantes.
Estamos de acuerdo con el periodista Toni Soler, que en un artículo en el Ara, considera que no es bueno utilizar el fútbol como metáfora. Quizá nuestra sociedad tiene una necesidad insustituible de espacios para la épica colectiva, pero en ningún momento debemos perder la conciencia de que todo es deporte, es un juego, un divertimento para las masas. En algunos momentos lo ha remarcado Pep Guardiola pidiendo que no se cometa el error de calentar el ambiente de ciertos partidos de máxima rivalidad más allá de lo que pueda ser controlable. El entrenador del Barça ha remarcado que no es más que un juego donde 22 jugadores corren tras una pelota.
Soler, además, justifica muy acertadamente que "no es bueno que el honor y la potencia de un país dependa de la Champions League". Y menos que dependa de un conjunto de jóvenes jugadores millonarios que a menudo se caracterizan por no comprometerse con nada. Por otro lado, las épocas doradas pasan y lo que en un momento es euforizante en otro momento puede pasar a ser decepcionante: "algún día u otro dejaremos de ganar títulos, porque es ley de vida y ley del fútbol, ​​y cuando llegue este día Catalunya debe seguir como si nada, porque nada importante habrá pasado. Nuestros éxitos colectivos se disputan en muchos otros terrenos de juego ".

La situación deportiva que vive el FC Barcelona es tan positiva que es fácil dejarse llevar por las metáforas. Lo explica muy bien Soler: "Como Cataluña no existe en el ámbito diplomático, buscamos embajadores ocasionales". Y es que realmente es fácil dejarse llevar por la simbología: ¿Quién se puede resistir? Un mar de banderas catalanas contra un grupo de banderas españolas hacen de cada clásico un duelo semiótico y una batalla de sentimientos. Frente a los matices y las medias tintas de la política, el fútbol plantea una guerra incruenta, pero real. Y nosotros, además, tenemos la sensación de estar en el bando que nos representa mejor -el de los buenos, evidentemente-. El bando del juego limpio y siempre al ataque, el bando de la cantera, de la humildad, de la elegancia. El bando de Pep Guardiola y de Messi. Delante nuestro, el reverso tenebroso: los pijos, pendenciero y llorones, que apelan  -como mucho- a la furia y la casta. El bando de la España eterna. El bando de Mourinho y Cristiano".
Una primera conclusión de esta reflexión sería: soñamos, emocionarnos, pero no olvidemos en ningún momento que es sólo un deporte.

En cambio, alrededor del deporte suceden otros hechos que a menudo se aceptan con normalidad como si fueran parte del juego y que por el contrario son fenómenos que sí deben preocupar y sí hay que hacer un análisis profundo entendiendo que ya no hablamos de un juego, ni de un divertimento. Precisamente debemos entender que el deporte hoy en día es demasiado importante en la sociedad y específicamente entre colectivos que pueden ser extremadamente permeables a los valores que se desprenden, tanto de la práctica deportiva en sí como de los fenómenos colaterales.Pensemos en los jóvenes y niños pero también en una gran multitud de personas que no hacen una lectura crítica de las noticias, que son muy influenciables.
Evidentemente son muy preocupantes las malas prácticas sociales alrededor del deporte, como la que ha hecho que el director técnico de la Federación Francesa de Fútbol, ​​François Blanquart, haya sido suspendido por racismo , tras las acusaciones que recibió por imponer un sistema de cuotas discriminatorio por los centros de formación a futbolistas de origen africano. 
Pero alrededor de la organización de un partido también se dan ejemplos de malas prácticas, algunas de las cuales tienen una gravedad mayor de lo que su contexto deportivo nos pueda hacer creer. Veámoslo en referencia a la final de la Copa del Rey entre FC Barcelona y Real Madrid: 
  • Durante la celebración del triunfo madridista, algunos aficionados pudieron ondear impunemente banderas españolas preconstitucionales, con el águila franquista, que todo el mundo vio por televisión. Según la ley contra el racismo y la violencia en el deporte es punible el exhibición en los recintos deportivos de pancartas, símbolos, emblemas o leyendas que, por su contenido o por las circunstancias en que se exhiban o utilicen, inciten, fomenten o ayuden a la realización de comportamientos violentos. ¿Se puede consentir tranquilamente que se hagan ondear símbolos fascistas en estadios y por la calle?
  • Por el contrario, la Policía Nacional y los servicios de seguridad del Madrid estaban requisando las banderas catalanas con la estrella (independentistas), bajo la consigna de 'Banderas con estrella, no pasan'. No tuvieron opción de recuperar sus esteladas cuando acabó el partido porque los operarios las habían tirado a la basura, que "es donde deben estar", según declaró uno de los encargados del club. ¿Se pueden retirar impunemente unas banderas democráticas y legales mientras que se permiten unas de ilegales y antidemocráticas? ¿Qué le debería pasar al que da estas instrucciones? ¿Qué mensaje se está transmitiendo tras esta actuación? Seguramente se fomenta la confusión intencionada entre lo que no es legal y que es no es oficial, como en el caso de la mentira reiterada por parte de los máximos dirigentes de los partidos españolistas en referencia a las consultas soberanistas. Para explicar que las consultas no eran oficiales han repetido hasta la saciedad una mentira consciente, diciendo que eran ilegales, falseando la realidad y confundiendo la opinión pública.
  • La Guardia Civil española requisó anoche una pancarta con el lema Catalonia is not Spain que se debía desenvolver durante la final. Los agentes, de hecho, requisaban todo paquete de más de 20 centímetros en cualquier aficionado, aunque la grada madridista sí pudo desplegar una mega-pancarta que ocupaba todo el fondo del gol. ¿Es civilizada y ética una policía que actúa con criterios diferentes según el bando deportivo?
  • El ex portero del Real Madrid, Paco Buyo, aseguró en Radio Marca que "le llamo José (a Josep Guardiola) porque estamos en España". ¿Se pueden cambiar los nombres de las personas? ¿Quien se cree con el derecho de hacerlo? ¿Qué mensaje están recibiendo los oyentes de estas emisoras -ya sean jóvenes o adultos- sobre la diversidad? 
También en el último partido entre estos dos equipos han pasado cosas que van más allá del deporte y que merecen un análisis en términos éticos:
  • En la rueda de prensa tras el partido de ida de la semifinal de la Champions, jugado en Madrid, cuando compareció Pep Guardiola se dio la instrucción habitual en los periodistas de hacer primero la tanda de preguntas en castellano y, cuando ésta hubiera terminado, luego en catalán. Parece un criterio sensato para establecer un cierto orden, anteponiendo la lengua del país donde se hace la rueda de prensa. Lo curioso es que en la primera tanda también se fueron intercalando las preguntas en inglés por lo que los periodistas provenientes de otros estados pudieron intervenir antes de que los catalanes. El mensaje implícito es el de primero en todas las otras lenguas que no sean la catalana y sólo al final en esta lengua.  ¿Se puede considerar este modelo respetuoso con la diversidad? ¿Es posible fomentar una convivencia basada en el respeto y la igualdad dentro de un Estado donde se tolera este estilo?
  • El Madrid vetó el uso del catalán en el Bernabéu, siendo el único estadio de la Champions que no se aviene a utilizar la lengua del Barça i de Catalunya en las indicaciones y la megafonía a petición del club visitante. La causa es que el Madrid no entendía que, siendo un partido entre dos equipos del estado español, fuera necesario usar el catalán. ¿Tan poco hemos avanzado en respeto a la diversidad que aún estamos aquí? ¿El club  -por más rival deportivo que sea- no tiene derecho a escoger la lengua en que la megafonía se dirigirá a su afición? ¿No es esta una oportunidad más para vivir con normalidad la diversidad?
  • Algunos medios de comunicación de Madrid se han acostumbrado a utilizar el photoshop para modificar imágenes según sus intereses. En alguna ocasión ya se tuvieron que disculpar, pero ahora los retoques han afectado incluso las imágenes en movimiento de un vídeo. No entramos en el debate de si cierta jugada fue falta o no, sino sencillamente en la evidencia de que el vídeo ha sido manipulado. Cuando se ha traspasado esa frontera, ¿cuál es el límite? ¿Qué no se puede modificar? ¿De qué podemos estar seguros los lectores? ¿No deberíamos prever la inhabilitación permanente de algún editor, director y grafista que sean cómplices de acciones tan malintencionadas?
Hay que tener en cuenta que aparte de las consideraciones deontológicas y éticas sobre el hecho en sí, las consecuencias de manipulaciones tales pueden afectar a aficionados descontrolados y pueden servir de motivación para acciones incívicasAlgún escritor aún va más lejos en los análisis. El periodista Josep M. Fonalleras, en un artículo en el Avui, considera que este estilo usado por medios de Madrid tiene una naturaleza fascista, explicando que "la contribución conceptual del régimen nacionalsocialista en la propaganda es la formulación de Goebbels: Una mentira que se repite mil veces se transforma en verdad. ". Y concluye: "No exagero. Hay tergiversación de la realidad (torpe, leñeros, sucia), existe la voluntad firme de la repetición de la trampa y, en un tiempo y una sociedad democráticas, hay la misma convicción de Goebbels, como si no hubiera instrumentos de observación que derrumbó la mentira y permiten que los ciudadanos sean más libres y estén bien informados. Es fútbol, ​​ya lo sé. Es sólo fútbol. Pero da mucho miedo".

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PD: El periodista narrador del último Barça-Madrid de la Liga de Campeones emitido por Televisión Española ha pedido disculpas por los comentarios partidistas que ofreció durante la retransmisión a favor del Real Madrid durante y después. Su colaborador también tomar partido en entrevistar en el post partido al portero madridista Iker Casillas diciéndole "Cuando veas el gol anulado a Higuaín, creo que te vas a enfadar más" en una clara defensa de los intereses madridistas. ¡Mientras Catalunya no sea un estado independiente y los catalanes también paguen la televisión pública española, ésta ha de saber guardar las formas!

PD: Reclaman a la UEFA que también castigue el racismo y la violencia contra algunas lenguas como el catalán. La petición nace a partir del veto que intentó el Reial Madrid al catalán en el partido de semifinales de la Champions en el Bernabéu

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