15.4.14

[REFLEXIÓN] Esperanza Aguirre, ¡olé, olé y requeteolé!

La anécdota de la expresidenta Esperanza Aguirre me había hecho venir ganas de escribir algo sobre el carácter ejemplarizante que deberían tener las personas que tienen altas responsabilidades políticas. Pero era difícil abrir esta reflexión sin relacionarla también sobre ciertas formas de hacer política y de ejercer la ciudadanía en los ambientes políticos mesetarios y especialmente en el entorno del aznarismo. Total, que me daba un poco de pereza por agotamiento mental...

Pero ahora acabo de leer el artículo " La revoltosa "de Fernando Sánchez Dragó en El Mundo, y ahora ya no me he podido contener. Es que todo esto me parece impresionante, por parte de gente que se creen ser Europa y no darse cuenta de que se encuentran en los límites de las actitudes civilizadas. Incluso me dan ganas de abordar el tema por caño ancho, comparando ciertas similitudes entre las dos culturas extremas de la civilización europea, tocando respectivamente con Asia y con el Islam y que tienen ciertos elementos comparables. Hoy no toca llegar a tanto.

FSD justifica que en Madrid se aparque en doble fila (en Madrid no hay nadie que no lo haga), y dice que todo es falta de sentido del humor:

Pero lo peor no es la doblez de los inquisidores ni la memez de los cegatos que no ven la viga en el ojo propio, sino la falta de sentido del humor demostrada por los siesos aristofóbicos que han aprovechado la trifulca para poner en la picota a la mejor cabeza política del Reino. Madrileños serán, pero no lo parecen. Aquí con cuatro risas se arreglaba todo hasta que el muermo de la corrección política nos chafó la fiesta. La Espe, en cambio, es más madrileña que el agua del santo, y por eso se lleva de calle a sus paisanos en todas las elecciones.
 De hecho, va más allá y ensalza las cualidades de Aguirre hasta hacer un retrato costumbrista:
No creo que me retire su amistad si digo que es una maja, una chulapa, una manola, una heroína de zarzuela, «una rubia hija del pueblo de Madrid», la reencarnación de la Revoltosa, ni si la jaleo con el estribillo que le dedicaban a Mari-Pepa en esa joya del género chico: «¡Olé, olé y requeteolé!». Eres, amiga Espe, la sal de Madrid y el salero de sus corralas.
Sánchez Dragó debe de ser un hombre muy culto. Tanto que a mí me cuesta entender su castellano incluso del artículo: aspavientos santurrones por el castizo topetazo... Y no es culpa de la inmersión lingüística, que yo no soy tan joven. Pero al margen de la literatura, me parece un personaje oscuro, muy oscuro. Ha hecho declaraciones polémicas, con ecos de racista, de nazi y de putero pedófilo:
  • "Los españoles son uno de los pueblos más sucios de la Tierra y los madrileños ni te digo; y los emigrantes aún peor". [Los madrileños] ya no existen; ahora son negros, cobrizos y amarillos".
  • «Es el judío un lobo para el judío. ¿Quién acertará a olvidar los comistrajos y contubernios entre los nazis y sus víctimas?(...) Cinco millones de personas no van al sacrificio si de verdad desean evitarlo. Sólo los borregos, los suicidas, los mártires y los jugadores a largo plazo colaboran con el matarife.
  • «En Tokio, un día, me topé con unas lolitas, pero no eran unas lolitas cualesquiera, sino de esas que se visten como zorritas, con los labios pintados, carmín, rímel, tacones, minifalda (...) Tendrían unos trece años (...). Subí con ellas y las muy putas se pusieron a turnarse. Mientras una se iba al váter, la otra se me trajinaba» (libro publicado junto a Albert Boadella)
...Si bien no se puede descartar que haya escrito estas reflexiones en un estado alucinógeno por drogas, que ya manifestó que "Yo las ingiero [...] Ese tipo de drogas son inofensivas y conducen al éxtasis y a la recta comprensión de la trama del universo".

En una reflexión sobre los hechos, Aguirre y las multas de tráfico: una perspectiva comparada, Roger Senserrich, aporta un estudio ("Cultures of Corruption: Evidence from Diplomatic Parking Tickets", de Edward Miguel y Raymond Fisman), que se aproxima a si este poco respeto a las normas institucionales y resistencia instintiva a creer que no les afectan es sistemática en las élites locales.

La metodología es francamente ingeniosa. La ciudad de Nueva York, gracias a su condición de sede de las Naciones Unidas, tiene una de las mayores concentraciones de diplomáticos del planeta. Prácticamente todos los estados del planeta tienen una delegación en esta organización internacional. Los pocos que no la tienen envían representantes de forma periódica para participar en la Asamblea General. Toda esta gente, todos estas élites internacionales, tienen el privilegio de poder visitar y vivir en la ciudad bajo inmunidad diplomática. Uno de los privilegios derivados de esta inmunidad en Estados Unidos resulta ser no tener que pagar multas de aparcamiento.

Los autores se dieron cuenta que la policía de Nueva York a pesar de no poder cobrar esas multas tienen que recogerlas en su base de datos igualmente. Es decir, Miguel y Fisman podían analizar qué países tienen los diplomáticos más proclives a saltarse las reglas dejando sus coches malísimamente aparcados, y qué países tienen élites que siguen obedeciendo las normas de circulación a pesar que no son penalizados si dejan de cumplirlas. Es una forma simple, elegante y deliciosamente rebuscada de comparar culturas políticas y respeto a la ley.

Los resultados son francamente curiosos. Los países con más multas de aparcamiento eran Kuwait (246 multas por cada diplomático), Egipto, Chad, Sudan y Bulgaria. Veintiún países no tenían ni una sola multa, incluyendo Reino Unido, Japón, Canadá y los repelentes niños Vicente de siempre (Suecia, Dinamarca, Noruega).[...]

Si miramos los datos nos damos cuenta que la actitud de Aguirre quizás no es del todo anecdótica. Los quince diplomáticos españoles estacionados en Nueva York entre 1997 y 2002 se “ganaron” 12,7 multas de tráfico anuales por cabeza. Aunque estamos lejos de los Kuwatíes (los tipos casi duplican al segundo clasificado, vamos), dentro de la UE solo los inefables italianos se comportan peor.
Es decir que hay un hecho cultural en que las élites ministeriales de algunos países siguen las leyes rigurosamente, aunque su incumplimiento no tenga consecuencias, y otros no. Todo ello me resuena con otras dos ideas:

Primera. La recorto de una entrada de hace unos años: 06:11:09 La política es demasiado importante para dejarla en manos de los políticos . Os recomiendo la lectura de "La dictadura de la incompetencia" de Xavier Roig. Aborda plenamente estos temas sin mucha teoría, sino a partir de comparar qué tenemos, qué tienen en otros países y qué consecuencias obtenemos. Por ejemplo, los datos de los parlamentos catalán y español en comparación con el inglés, escocés o italiano ya son suficientes para poner a pensar: si resulta que la gente que nos gobierna son mayoritariamente políticos profesionales y personas vinculadas a la administración (maestros, funcionarios...) que el día que dejen de ser diputados volverán a la adm., parece claro que no tienen una libertad o independencia de criterio para tomar las mejores decisiones sobre qué reformas habría que emprender en la administración pública, la función pública o la enseñanza: son jueces y parte! O por ejemplo, si son muy pocos los que han pasado por una empresa, esto también tiene algunas consecuencias: no conocen los mecanismos empresariales para poder formular las mejores leyes; son más dados a dejarse deslumbrar y engatusar; personalmente no han vivido lo que significa trabajar duro, por objetivos, con control del trabajo, con riesgo de perderla... (nota: igual de malo sería que un parlamento estuviera dominado por personas de una empresa, o de un sector, etc: hay diversidad para enriquecer la visión del parlamento, su capacidad de formular buenas leyes, e introducir una cultura de empresa en el sentido de medir la productividad del trabajo)

Segunda. La recorto de una entrada reciente. 03/22/14 Los mensajes positivos del gobierno español enmascaran una realidad mucho más crítica. Con preocupación, los think tanks europeos estudian qué ocurre en España, y observan la composición de los últimos gobiernos españoles, con personajes sin estudios universitarios, sin dominio de lenguas, sin experiencia profesional más allá de la obediencia al partido, y lo comparan con unos países latinoamericanos que se van desarrollando, y que han tenido una presencia más marcada de ministros con formación internacional, con lenguas, con experiencia profesional. En España no hay ni se prevé que haya las capacidades y las condiciones para gestionar el cambio, para salir del modelo.

Por cierto, la sección regional de la Unión Nacional de Jefes y Directivos de Policía Local (Unijepol) considera "lamentable" que una persona como Aguirre aparcara indebidamente e "inaceptable" su comportamiento posterior. "Como también resulta ridículo explicar una fuga 'para evitar la foto'. Solo en la mente de personas que se creen con derechos superiores a los del resto de la ciudadanía pueden caber este tipo de interpretaciones", apunta la asociación.

PD: El caso Aguirre, justicia marca España. Esperanza Aguirre sólo tendrá que hacer frente a un juicio de faltas ya una multa por "incidente de tráfico" después de huir cuando dos agentes municipales de Madrid la multaban por aparcar incorrectamente en doble fila, y tirara al suelo la moto de uno de los agentes. El juez Santi Vidal aseguró que si en vez de Aguirre, hubiera sido el presidente Mas o Oriol Junqueras los autores de la fuga, deberían afrontar cargos de desobediencia o, incluso, de atentado a la autoridad. El caso de Aguirre vuelve a poner sobre la mesa que la justicia no es igual para todos por mucho que el rey de España desgañitaba, y muestra a Europa y al resto del mundo otra chapuza Marca España. En cualquier país europeo ya habría dimitido o la habrían hecho dimitir

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