25.8.11

La calidad emprendedora - empresarial de los territorios

Dos artículos recomendados de Xavier Marcet:

Cuando las infraestructuras son espejo de frustración
23 agost 2011

Estoy absolutamente convencido que los que decidieron en España sobre el aeropuerto de Castellón, el de Huesca, Ciudad Real o Lleida , o sobre el AVE en Cuenca creían sinceramente que invertían en palancas de modernización de estos territorios. Además daban respuesta a demandas territoriales arraigadas y transversales que consideraban que todos sus males venían de la falta de infraestructuras. Los políticos daban respuesta a peticiones sociales bien explícitas. Cuando estas infraestructuras (que en tiempos de crisis se perciben mucho más caras que cuando se tomaron las decisiones que las impulsaron) se llevan a cabo y se muestran como completamente ineficientes a pesar de los esfuerzos institucionales por darles vida artificial, se genera una oleada de frustración territorial notable.

Si alguien antes de la decisión de crear las infraestructuras hubiera esgrimido estudios de mercado contrarios hubiera sido visto como un aguafiestas,hubiera creado un problema político – social- mediático notable y recibido una condena unánime de las fuerzas vivas que habrían esgrimido una trayectoria de marginalidad que por fin se podría superar.

Resulta evidente que el desarrollo territorial no responde a la receta precocinada que indicaba que poniendo un aeropuerto, una universidad, un centro tecnológico y mucha parafernalia TIC en un territorio, el desarrollo fluiría sin duda y generaría un efecto “Silicon Valley” seguro. No es tan fácil.

Las infraestructuras siempre ayudan (otra cosa es que sean eficientes a corto plazo) y por tanto lo razonable es pensar más en las bases que las hagan rentables a largo plazo que insistir ahora en discursos que nieguen o disfracen ineficiencias evidentes. Lo que desarrolla los territorios son los emprendedores y especialmente los empresarios. Sin crear nuevas empresas y sin hacer crecer las existentes las infraestructuras nunca tendrán sentido. Pero lograr esto no es cuestión de cortar cintas, si no de construir un verdadero ecosistema de desarrollo basado en personas con nombre y apellidos y proyectos corporativos e iniciativas sociales de envergadura.

Es evidente que para los representantes político – sociales de un territorio es mucho más fácil conseguir que las administraciones (no importa el color) inviertan en infraestructuras que conseguir que sus jóvenes no quieran ser funcionarios si no emprendedores o que los que lideran proyectos empresariales piensen en hacerlos crecer más y no en venderlos. Los territorios no se autocritican fácilmente, más bien abrazan análisis en lo que todo es culpa de los demás. Así mientras las infraestructuras reclamadas se pueden presentar como un demiurgo y ser motivo de gran movilización social, promover los territorios desde proyectos concretos y desde la asunción de riesgos privados serios, es mucho más complicado. Si además se combina una actitud muy favorable a las infraestructuras pero no se crea un verdadero clima de apoyo a empresas estratégicas, serias, que crean ocupación y desarrollo, los resultados se contabilizan más en discursos que en nueva ocupación.

Toca ya pasar página de una generación de políticas públicas de desarrollo basadas en recetas obsoletas, en mucho mimetismo y en técnicos de promoción económica que no conocen una por una las empresas de su entorno.

Toca pensar, toca innovar, toca crear ecosistemas que permitan más compromiso y más riesgo empresarial concreto, tangible. Lo demás se me antoja artificial, a veces a la corta, a veces un poco más a la larga, pero artificial al fin y al cabo, sin impacto significativo.

Las políticas públicas pueden decidir sobre infraestructuras pero les es mucho más difícil decidir y obtener resultados sobre talento emprendedor y compromiso empresarial. Ni el riesgo, ni el compromiso, ni el crecimiento empresarial se obtienen por decreto o solamente por tener infraestructuras. El factor clave del desarrollo territorial son las personas. Lo que podríamos llamar la calidad emprendedora - empresarial de un territorio.


La calidad emprendedora - empresarial de los territorios
25 agost 2011

La calidad emprendedora – empresarial de los territorios es factor clave de su desarrollo. Richard Florida ha estudiado bien los factores que hacen que un territorio se convierta en un ecosistema de crecimiento con sus famosas tres T (talento, tecnología, tolerancia). No voy a insistir por este camino. Quisiera probar a desplegar una lista de factores de desarrollo territorial propios con el riesgo probable de acabar descubriendo el Mediterráneo. Me gustaría compartirla y que me ayudarais a mejorarla.

Desde mi punto de vista la base del desarrollo económico de un territorio está en sus personas y la calidad emprendedora – empresarial que atesoran. Esta calidad vendría definida por elementos como:

1. % de empresarios que piensan en grande (volumen de gente que sabe moverse en entornos globales y toma decisiones empresariales de alto impacto).
2. índice de inversión /riesgo empresarial (capacidad de riesgo innovador de los empresarios y capacidad de atraer inversión empresarial tipo Venture Capital).
3. % de jóvenes formados que optan por ser emprendedores - empresarios versus jóvenes que optan por ser funcionarios o asimilados.
4. % de decisores públicos con experiencia empresarial (o con una contrastada capacidad de entender lógicas empresariales) capaces de desplegar unas políticas públicas que vayan más allá del puro mimetismo en promoción económica.
5. Capacidad de atraer proyectos empresariales externos y movilizar talento a su alrededor.
6. Pipeline de start – up con capacidad de crecimiento.
7. Pipeline de proyectos público – privados de alto impacto económico.
8. Pipeline de proyectos de emprendimiento corporativo.
9. Pipeline de spin – off universitarias o de centros tecnológicos de impacto económico significativo.
10. Existencia de historias de éxito/fracaso empresarial que sean una referencia social y constituyan un clima de reconocimiento público arraigado a emprendedores y empresarios.
11. % de trabajadores que abrazan lógicas sindicales del siglo XXI versus lógicas sindicales del siglo XIX.
12. Índice de reconocimiento social al esfuerzo, al talento, a la capacidad de riesgo propio como base del liderazgo empresarial versus índice de cultura de la queja colectiva, de resistencia corporativista al cambio.

Si un territorio no tiene calidad emprendedora – empresarial, ni que le lluevan fondos europeos para el desarrollo ni que le lluevan infraestructuras va a tener un desarrollo económico endógeno, sostenible, significativo.

Apuesto por políticas de promoción económica que se basen en la calidad emprendedora – empresarial de los territorios.

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