4.5.13

Así se siente conducir un coche impulsado por hidrógeno


Aqui tenéis la experiencia de uso real de un coche impulsado por hidrogeno...

El tacómetro del carro es reemplazado por un indicador de consumo de kilovatios. Foto: Luis Iregui.

Es difícil discutir que la polución generada por los carros es un factor determinante en el cambio climático (aunque todavía hay quienes que piensan que es todo un cuento chino, pero dejemos ese debate para otro día), razón por la cual varias empresas están buscando soluciones para combatir este problema. Mientras unos le apuesta a la electricidad, Mercedes-Benz cree que el hidrógeno, el elemento más común en el universo, es la solución. Durante el NAIAS en Detroit tuvimos la oportunidad de probar esta asombrosa tecnología y, la verdad, es difícil no quedar con la boca abierta.

Mercedes llama a su tecnología F-CELL y, sin entrar en muchos detalles técnicos, consiste básicamente en combinar hidrógeno y oxígeno en una celda especial que genera energía, la cual impulsa el vehículo. El proceso no genera ningún tipo de gas nocivo para la atmósfera, como sí ocurre con los motores de hidrocarburos, pero sí tiene un producto secundario: agua. Fue bastante extraño bajarse del carro y ver una estela de agua sobre la pista de pruebas, pero es una particularidad bienvenida que invoca una sonrisa.

Manejar un carro de hidrógeno es diferente a usar uno de gasolina o un modelo eléctrico. Al girar la llave para darle arranque al B-Class F-CELL que está mostrando el fabricante alemán en Detroit, uno solo ve que se enciende el sistema eléctrico. No hay sonido o vibración alguna que indique que el carro está listo para andar. Es una experiencia extraña y muy diferente a lo que ocurre con autos tradicionales o incluso con los eléctricos. No se siente absolutamente nada, uno más o menos tiene que tener fe en que el carro va a arrancar.

Al acelerar, la cosa cambia considerablemente. De inmediato se escucha el fuerte sonido de gases y aire invadir la cabina. Aunque el ruido es menor al que emite un motor tradicional, no se compara al murmullo que emite un motor eléctrico. En lo que sí se parece a su primo ecológico es que no se siente una vibración en los pedales o en el auto, lo que hace que manejar de nuevo se sienta algo extraño, pero también más agradable.

En rendimiento, el B-Class F-CELL está a la par de sus competidores. La aceleración no tiene nada que envidiarle a otras tecnologías y su velocidad máxima de 170 kilómetros por hora también es muy que aceptable. Al pisar el acelerador el carro responde mejor que uno con motor de gasolina, pues la tecnología F-CELL no requiere revolucionar el motor para ‘picar’. Para rematar, estos autos se ‘tanquean’ en apenas tres minutos, algo muy diferente a las horas que exigen los carros eléctricos.

Hasta ahí todo es una maravilla, pero como cualquier otra tecnología, los autos de hidrógenos no son perfectos.

Con un tanque lleno de hidrógeno tiene una autonomía un poco menor a la que ostentan otros tipos de motores, pues se limita a 386 kilómetros, muy por debajo que muchos autos convencionales y que los eléctricos. Esto no sería tan grave si no fuera por la poca infraestructura que hay para reabastecer estos vehículos.

Por ahora, Mercedes solo alquila –no vende- los B-Class F-CELL en tres mercados: Alemania, Noruega y California. El costo de alquilar el vehículo es de 850 dólares al mes e incluye todas las recargas de hidrógeno que necesite el cliente. El problema es encontrar una bomba, pues en Los Ángeles, por ejemplo, solo hay seis estaciones de servicio para carros de hidrógeno.

Aunque la tecnología luce muy prometedora y es sin duda la más amigable con el medio ambiente, hay razones para dudar que llegue a masificarse. Una de las más preocupantes es que el hidrógeno es tan común, que venderlo no es negocio. Si no es negocio vender el combustible, es difícil imaginar a Exxon o a Shell invertir miles de millones de dólares en infraestructura.

http://www.enter.co/naias2013/asi-se-siente-manejar-un-carro-impulsado-por-hidrogeno/

Nota: agradecemos este contenido a David Ferré Gutiérrez

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