19.12.11

Se ha abierto la caja de los truenos



Después de varias semanas que los negocios de Urdangarin son llevada por supuestas irregularidades, nos hemos decidido a aportar algunas reflexiones. Serán reflexiones muy matizadas en el sentido de que  -como siempre hemos hecho ante otros casos- creemos que hay que garantizar la presunción de inocencia y dejar que la justicia haga su papel.

Pero queremos opinar porque estamos ante un caso que afecta a la responsabilidad social de diferentes sectores: el público, el social y el privado (RSA, RSO y RSE), porque dentro del sector público afecta a la monarquía, y porque una de las materias de la actividad económica de las empresas afectadas era precisamente la Responsabilidad Social. Y en este sentido también podemos sentirnos parte afectada.

1. Presunción de inocencia. No queremos ponerla en duda en ningún momento. De hecho, recibimos informaciones que indican que la forma en que se han presentado algunas noticias pueden ser no suficientemente objetivas. Un ejemplo de hoy mismo muestra la incompetencia (o mala intención) periodística: "Urdangarin pago en Impuestos un 3,5% de los ingresos de suspensión empresas"(Público), dando a entender que los impuestos se pagan por los ingresos y no por beneficios... Sobre los temas legales, pues, la justicia dirá.

2. Ética empresarial. Recuerdo una jornada sobre RSE en el Fórum 2004 en el que entré y nos sentamos codo a codo con el Sr. Urdangarin. En aquellos momentos conocí sus actividades, no sólo relacionadas con la RSE sino específicamente con el patrocinio. Desde aquel momento tuve muy claro y así lo expresé que esta era una acción -a mi entender- falta de ética. No se puede llamar a la puerta de una empresa para ir a pedir patrocinio como si fuera un consultor cualquiera cuando se forma parte de la Casa Real.

Cualquier empresa se puede sentir condicionada. Aunque sea en un grado muy inferior, pero forma parte de la misma categoría de los empresarios que se ven de alguna manera condicionados a sufragar el coste del barco real, o cuando Carmen Polo, D ª. de Franco, visitaba las joyerías de Barcelona y se llevaba las joyas que más le gustaban sin que los propietarios osaran nunca enviarle la factura. Nadie se lo decía explícitamente pero ya se lo podían imaginar. Cuando se forma parte de una cierta elite ya se sabe que sus propuestas nunca son valoradas con la objetividad que se trataría la propuesta de cualquier otro consultor. Inocencia no, por favor.

De hecho, los otros consultores que se dedican a RSE o especialmente en patrocinios deportivos o organización de eventos  -no es mi caso- se podrían sentir perjudicados profesionalmente. ¿De qué manera podrían haber tratado el tema tratándose de un problema no legal sino ético?

3. Responsabilidad social de una Organización No Lucrativa. Una manera de evitar que la interferencia profesional fuera valorada como un aprovechamiento injusto podría ser actuando por medio de una Organización No Lucrativa (ONL). Y el dinero se podrían sacar de la ONL mediante un sistema de facturación por parte de otra empresa que le presta los servicios. Y esto es perfectamente legal, si se sabe hacer correctamente. Y de entrada, el mecanismo en sí no tiene porque tener carencias éticas si no es que está perfectamente diseñado para hacer uso de una ONL meramente instrumental.

Volvemos a hacer, pues, una proclama por la gestión de la Responsabilidad Social de las Organizaciones No Lucrativas (RSO). Hemos hablado mucho de ello, sobre todo ante casos como los del Palau de la Música y otros. De hecho, parece que Nóos estaba asesorada por el mismo abogado especialista en ONL que asesoraba al Palau de la Música, en una curiosa coincidencia. Las ONL deben ser ejemplares en su RSO incorporando la transparencia, el buen gobierno y aspectos relacionados con otros impactos e inquietudes de la sociedad.

4. Coherencia de quien habla de RS. En el caso que nos ocupa, las presuntas malas prácticas serían aún más graves porque provendrían de quien se dedicaba precisamente a promover la Responsabilidad Social. Insistimos en que no entramos en temas legales -que ya se verán-sino puramente en los de carácter ético. Cuando una organización habla de ética (porque afirma que es ética o porque se dedica a fomentarla) las carencias en este sentido, por pequeñas que puedan ser, adquieren una mayor relevancia. La culpabilidad moral se hace más grande.

Pero no es sólo un tema de coherencia de una organización. Es que sus carencias suponen un grave perjuicio al sector. Si un consultor de RS tuviera un comportamiento contrario a lo que predica no estaríamos sólo ante un hipócrita sino ante un hecho perjudicial para el conjunto de los consultores del sector (¡Mira lo que hacen los consultores que hablan de ética! ). Y si una empresa u organización que afirmara su RSE tuviera un comportamiento incluso contrario a la ley (como Triodos Bank) o contrario a su propio código ético (como Greenpeace) no estaríamos tan sólo ante una incoherencia sino ante un hecho perjudicial para el conjunto de las empresas que trabajan positivamente para gestionar su RS (¡Mira lo que hacen las empresas que dicen que son responsables!).

Según escribe Luis Gómez en El País, tras el fracaso en su aspiración para hacer carrera en el Comité Olímpico Español porque una mayoría de dirigentes sospechaba que representaba otros intereses, Urdangarin profundiza en otras actividades conducido por uno de los que fueron sus profesores en Esade, Diego Torres, considerado como un profesional especialmente activo y agresivo, con ideas muy claras sobre patrocinio deportivo y responsabilidad social. "En Esade estaban más avanzados que en ninguna otra escuela de negocios de España en materia de responsabilidad social corporativa. Se podía decir que eran precursores en España", comenta un experto en la materia. Diego Torres es quien arma la estrategia: patrocinio, deporte y responsabilidad social. Y en esta estrategia, un personaje como Iñaki Urdangarin era también perfecto: excelente imagen como deportista, con ese toque de glamour inmaculado de la familia real española. Perfecto para dirigir una fundación, una ONG o un instituto sin ánimo de lucro. Perfecto para abrir puertas de empresas e instituciones. Perfecto para que nadie sospeche.

A los que nos ponemos la RS y la ética en la boca, los que hacen bandera de ello, se nos debe exigir más que los otros porque de alguna manera hemos asumido voluntariamente una responsabilidad ante la sociedad para ser ejemplares. Por ejemplo, la pederastia -siempre gravísima- es morament más reprobable hecha por un servidor de Dios.

5. Responsabilidad Social de la Administración Pública (o el Sector Público). Aquí es donde la cosa ya se complica de forma importante y opinar se puede hacer más delicado teniendo en cuenta que no nos encontramos en un Estado con la tradición y las garantías democráticas que puede haber en Gran Bretaña, por ejemplo.

Lo que la prensa ha presentado como una evidencia es que la Casa Real pidió a Urdangarin que cesara su actividad profesional y que se fuera al otro lado del mundo. El asesor legal externo de la institución le sugirió al Duque de Palma abandonar la Fundación Nóos para desarrollaba acciones lucrativas . Y las reuniones, con abogados para ambos lados, difícilmente se producirían con desconocimiento de las actividades llevadas a cabo y los mecanismos societarios para capturar para uso privado parte del dinero generados por la ONL.

6. Responsabilidades derivadas...

La protección  -comúnmente conocida como i-responsabilidad- que la Constitución española atribuye al Rey evitaría que la Casa Real se viera legalmente afectada por no haber informado a la autoridad competente de presuntas actividades ilegales, si se demostrara que fue así, pero eso no quita que llegado el caso la merma de legitimidad puede afectar de lleno la monarquía.

En este sentido, el riesgo de que la presunta mala práctica ética o legal del yerno pueda afectar al rey y la monarquía no es menor. Ya sea indirectamente por la presunta utilización personal de la condición de miembro de la Casa Real o más directamente por no haber actuado con más contundencia, el análisis de la cuestión puede traspasar a un malestar sobre la monarquía, en el marco de unos momentos de grave crisis económica que llevan a cuestionar muchas instituciones, ya sean entidades financieras, partidos políticos o el mismo papel que están llevando a cabo los Estados y sus instituciones.

A menudo se afirma que existe más juancarlismo que adhesión a la monarquía, y que incluso sectores de la derecha española podrían ser partidarios de la abolición de esta institución. En este sentido, una hipotética abdicación  -en caso de que todas las circunstancias se confabularan en contra- podría no ser suficiente.

También hay que tener en cuenta que una parte del soberanismo catalán podría haber encontrado en la figura de un rey compartido entre Cataluña y España una solución menos traumática que habría facilitado la transición hacia la secesión. Precisamente en los momentos en que la secesión ha dejado de ser una quimera y se prefigura como una de las posibilidades más valoradas por los ciudadanos, la posibilidad de jugar esta carta (que permitiría una soberanía plena de alguna manera equivalente a la previa al 1714 pero con un rey simbólico) se convierte seguramente en poco aceptable.

7. Consecuencias

Quizás se está abriendo la caja de los truenos (¡o del trono!). No lo podemos saber estas alturas pero lo que sí parece probado es que la Casa Real ha comenzado a mostrar signos de reacción. Una dimensión de la reacción es la que ha marcado una línea de separación con Urdangarín y con las hijas no herederas de la corona. Pero otra dimensión es la que se ha marcado hacer un paso en la transparencia presupuestaria de la Casa Real.

Esta sería una consecuencia positiva del asunto, ya que la monarquía española tiene una falta de transparencia  -avalada por la Constitución- que no tiene explicación razonable hoy en día en un estado democrático. Sin embargo, habría que desear que una hipotética entrada de la RS en la Casa Real no se limitara a la transparencia presupuestaria y abordara muchas de las otras cuestiones que en su caso pueden ser relevantes. Por ejemplo, podría explicar cuáles son los criterios para mentir en un discurso oficial, aun en la hipótesis de que éste haya sido redactado por el gobierno, como cuando hace unos años dijo la célebre expresión según la cual la lengua castellana no se había impuesto por la fuerza nunca en ningún territorio. Y otros muchos retos de transparencia, ética y responsabilidad que se le pueden ir abriendo. 

Y es que cuando se abre la caja nunca se sabe cuál puede ser el límite... Estas podrían ser algunas de las consecuencias más banales  -y sin embargo deseables- de los errores éticos y quizá legales de un joven deportista de élite que un día se convirtió en miembro de la familia real y que, según aireó la prensa, tuvo que saldar a toda prisa (unos días antes de la boda) una deuda de unas 400.000 pesetas con el Ayuntamiento de Barcelona por multas acumuladas e impago de impuestos. En aquel momento, la gente rió la gracia de un deportista del Barça. Ahora la gente maldice la gracia de un privilegiado.


Continua en una reflexión posterior: Se ha abierto la caja de los truenos (II) -pendiente traducción-

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