18.8.13

El tufo fascista y cómo encarar el futuro


Vivimos en una democracia, dentro de la Unión Europea y en el siglo XXI. Nada hace pensar que las formas de gobierno que marcaron nuestra historia reciente puedan volver. El franquismo queda atrás y en Europa no tiene cabida ningún tipo de discurso fascista.

Pero una cosa es lo que podemos pensar desde los entornos que procedemos por tradición de culturas democráticas y otra lo que pueda pasar por la cabeza de personas y colectivos que vivieron con normalidad el franquismo y que ahora aceptan con normalidad la democracia pero que no hicieron una limpieza mental, intelectual, axiológica, del poso que la cultura fascista dejó.

Especialmente en el PP, pero no sólo, hay muchas familias con un pasado culturalmente franquista. Con el paso del tiempo, en un estado en el que no se hizo una asunción de responsabilidades -fue una transición del olvido-, ahora los hijos pueden rememorar la simbología fascistizante sin ruborearse.

Quizás son los tiempos que corren, la coyuntura terrible por la que pasamos, marcada por la crisis... pero ahora es cuando puede salir el mejor y el peor de todos nosotros. Y tengo una sensación. No quisiera ser simplista. Hablo sólo de sensación. Pero creo que el paso del tiempo, los días, de las horas, lo van validando.

El grave sufrimiento económico, social, laboral, moral, nacional, a la que estamos sometidos tiene graves consecuencias en muchos órdenes de la vida, desde pérdidas de la vivienda, del trabajo... pero también sensación de pérdida de la dignidad, de la esperanza, del horizonte...

Me parece que en Cataluña, donde hasta ahora tradicionalmente habíamos sublimado esa sensación de pérdida de dignidad y derechos nacionales en los valores positivos de la cultura del pacto, la estabilidad, la colaboración, el "peix al cove" (pájaro en mano)... ahora hemos positivado el conflicto y hemos decidido abandonar lo que nos retenía, lo que nos contenía, lo que nos limitaba. Ahora hemos empezado a creer  aunque sea por necesidad- que el futuro depende de nosotros, que nadie lo construirá por nosotros, que de hecho nos lo negarán si no tenemos la capacidad de hacérnoslo el nosotros. Se ve en la gente normal, en el empresariado, en los nuevos emprendedores, en los jóvenes y los mayores, en el catalanes de 1ª, 2ª, o 3ª generación... hay ganas de decidir, de emprender. Esto implica correr riesgos pero sabiendo que podemos tener mucha confianza en las capacidades del país y de su gente.

Por el contrario, me parece que en España, donde se llevaban unos años de crecimiento intenso que habían forjado un nuevo patriotismo, un nacionalismo sin complejos, seguro de si mismo, orgulloso y chulesco como los nuevos ricos, ahora se vive la situación con gran desolación y sin norte, sin saber hacia dónde ir. Los liderazgos han sido nefastos: Zapateros y Rajoys no tienen talla ni de gestores, y esta falta de espíritu también se transmite a una población que no sabe ver un camino. A España le han diagnosticado tres grandes problemas: la crisis económica, el paro, y Cataluña, y ninguno de los tres tiene una salida fácil.

Así como Cataluña ha marcado un rumbo que aporta ilusión, que marca una salida a la crisis, que permite ver que el esfuerzo tendrá sentido porque podemos hacer una sociedad mejor y donde los recursos generados sirvan para fortalecer la competitividad y la cohesión social, España no tiene ningún horizonte, ninguna ilusión.

Abundando en la diferencia, en Cataluña, el rumbo lo ha marcado la sociedad, no ha sido fruto de ningún político visionario, mientras que en España está empezando a ser la política quien se inventa sueños patrióticos para aglutinar la tribu: Gibraltar es el primer paso para calentar motores. En Cataluña, los políticos han tenido que seguir la sociedad. En España, hay que ver si la sociedad sigue a estos políticos. La diferencia se va haciendo abismal.

Si Cataluña acierta en el proceso de transición nacional, tal como se habrá llegado, gracias al derecho a decidir y al liderazgo de la sociedad, el nuevo estado deberá basarse ineludiblemente en un modelo de gobernanza basado en una gran democracia y participación ciudadana. La gente no aceptará menos. Podemos y debemos ser la Suiza del Sur.

Por su parte, en España, por la falta de liderazgos, van apareciendo resortes mentales atávicos que indagan en el fascismo. Las juventudes que forman parte del PP se muestran más que derechistas, muestran sin complejos su connivencia con la simbología fascista y totalitaria.

Ciertamente, la falta de perspectiva para el estado español, y con una Cataluña que ha decidido emprender su camino, reclama para muchos jóvenes la necesidad de un liderazgo mesiánico. El PP hasta ahora ha sabido integrar la extrema derecha en sus filas, lo que ha permitido que no aparecieran partidos ultraderechistas con posibilidades electorales en el estado, como sí ha ocurrido en toda Europa. Pero ahora el PP está perdiendo esa capacidad. Los más ultranacionalistas se van hacia UPyD y los más fascistas aún no saben dónde ir, pero están reclamando nuevos liderazgos mesiánicos, que les prometan la Grande y Libre y que en España no se pone el Sol.

Sólo hay una salida razonable y no traumática, que es la profundización democrática. La aceptación de la realidad, de la insostenibilidad de España tal como se ha concebido hasta ahora, de las malas formas de la política, de la profundidad de la crisis, de la asunción de las culpas por parte de quien las tienen... Pero ir por esta vía significa desmontar muchas cosas, cambiar liderazgos, aceptar el derecho a decidir...

A España le hace falta un nuevo sistema de valores modernos y democráticos, que tenga suficiente coherencia y que sea creíble. O se hace el paso a cambiar -ahora ya repentinamente- la cultura democrática del país o los grupúsculos fascistizantes comenzarán a marcar el paso. De hecho, la aparición de la UPyD ya ha supuesto un aumento del nacionalismo del PP por la presión de esta nueva fuerza política populista. Desgraciadamente no veo ningún político ni ningún partido ni ninguna organización que pueda hacer este paso, que pueda marcar la línea. Incluso nuevos partidos ecologistas como Equo están liderados desde mentalidades nacionalistas españolas que difícilmente pudo ayudar a romper esta tendencia.

No deja de ser curioso que este no future de España, este tufo que ha conseguido la Marca_España esté llevando el nacionalismo español hacia a formas más ultras, y que estas mismas estén ayudando involuntariamente a hacer imposible encontrar una salida dialogada para el encaje de Cataluña en España, que ahora ya no sería comprendida por buena parte de la población catalana, que ya ha desconectado mentalmente de España, el pasado.

Antes de mostrar las imágenes  -¡sólo de la semana pasada!- una última reflexión de futurología: si Cataluña logra próximamente el estado propio, ¿qué pasará en términos económicos y nacionales en la nueva España? Por un lado, el Cupo vasco y navarro deberá desaparecer de inmediato para poder mantener el estado, lo que provocará un aumento del soberanismo vasco. Por otra parte, si Cataluña pone la velocidad de crucero de forma rápida, en tres o cuatro años, la presión de los territorios de cultura no castellana para seguir el camino de Cataluña se puede incrementar hasta hacer ingobernable el estado por las tendencias inerciales a la desagregación.

La mejor solución para España, hoy por hoy, y aceptando que la suerte de Cataluña ya está jugada, sería conseguir una transición pacífica y pactada con Cataluña, que no afecte económicamente ni socialmente el desarrollo de ambos territorios, y que permita una alianza fuerte, de gran colaboración entre ambos estados.

La ultraderecha campa a suspensión Anchas entre las Juventudes del PP
La ultraderecha campa a sus anchas entre las juventudes del PP

Nueva polémica de las Nuevas Generaciones del Partido Popular valenciano. Daniel Terrades, secretario general de la formación en Gandia, aparece en una fotografía haciendo el saludo fascista ante un mausoleo por soldados del bando franquista.



Con esta ya son tres las imágenes que han visto la luz en pocos días de militantes de las juventudes del PP de Valencia haciendo saludos fascistas o rodeados de símbolos de la ultraderecha. 

La semana pasada aparecía en las redes sociales la imagen de Xesco Sáez , Presidente de Nuevas Generaciones de Xàtiva (Valencia) junto con un grupo de amigos levantando el brazo a modo de saludo nazi.

No es el único caso que ha pasado con miembros de las nuevas generaciones de Xàtiva, ya que hace tan sólo unas semanas, el secretario de deportes de la ejecutiva del PP ponía tras disputar un partido de fútbol con una bandera de simbología de ultraderecha.

Una concejala del PP de Canales se retrata con la bandera franquista . Preocupación en la oposición valenciana por la repetición de actitudes fascistas por parte de militantes del PP

Una nueva fotografía de un cargo del PP valenciano con símbolos de la dictadura. En este caso se trata de la concejala de Canales (La Costera) Carmen Melisa Ferrer Martínez , que aparece fotografiada con una bandera franquista. El caso llega horas después de la aparición de fotografías del secretario de las juventudes del PP de Gandia haciendo el saludo fascista . Hace unos días también el presidente de las juventudes del PP de Xàtiva apareció en unas fotografías con la misma saludo.
La secretaria de NNGG de Sevilla dimitió miedo 'problemas familiares' al divulgarse esta fotohecha con el escudo que hizo construir Franco en el Valle de los Caídos.

Y en Cataluña también hay de estos. Por ejemplo, el jefe de jóvenes del PP de Sant Cugat ha defendido la ilegalización de los partidos soberanistas . Pero se ve que posteriormente intentó disculparse y todo lo que le salió es que su partido "cree en el pluralismo político y la diversidad de ideas, Dentro del marco democrático y siempre con respeto". Es decir que de disculpas nada, y ya sabemos lo que piensa esta joven promesa del PP, que debe aspirar a tener alguna responsabilidad pública.

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