6.11.12

La empresa "Rompetechos"

Rompetechos era un personaje de cómic que se caracterizaba por ser torpe por su falta de visión. La he elegido para hacer un juego de palabras. 

Intento medir mucho las palabras, y más los adjetivos, siempre propensos a la exageración. Pero ahora reflexionaré sobre si una empresa puede llegar a la imbecilidad. O sea, a ser carente del apoyo, el baculum latín, el palo que da consistencia y coherencia a su andar...

A menudo reflexionamos sobre empresas que tienen valores, que desarrollan una ciudadanía corporativa,  que tienen un carácter y una manera de hacer en tanto que organizaciones, e incluso una responsabilidad tanto social como incluso penal.

Normalmente no hacemos el paso a considerar que las otras tienen unos valores inversos: no podemos establecer el paralelismo directo. La idea que intento transmitir es que en algunos casos se asocia a las organizaciones jurídicas ciertos atributos hasta ahora propios de las personas físicas. Es decir, un valor como la honestidad ya no es sólo un valor de las personas que trabajan o dirigen esa empresa sino que se ha convertido un valor de la propia empresa, por lo que procuran que toda persona que trabaje esté alineado.

Es un concepto interesante porque supera aquella máxima según la cual las empresas no tienen valores, sino que éstos están solos en las personas. Y en consecuencia la empresa terminaba siendo la media, tendente a la mediocridad, de los valores de sus integrantes, ponderado el peso de cada uno en función de su capacidad de influencia.

Para una empresa con valores contrarios a la responsabilidad social, no diríamos que tiene una ciudadanía corporativa negativa, porque se trata de empresas que no han desarrollado su concepto de ciudadanía corporativa. Están todavía en este otro paradigma de la empresa como mera estructura que "no se comporta" sino que "acoge el comportamiento" de sus directivos o personal . Desde este punto de vista y reflexión, no parece que objetivamente una empresa pueda ser "mala" sino que son sus miembros o representantes quienes serán.

Ahora, a veces hay ejemplos de malas prácticas realizadas con tanta intencionalidad, desconsideración y voluntad de perjudicar a los grupos de interés , que se hace imposible pensar que sólo responden al comportamiento insensato de una persona y que es la propia cultura corporativa transformada en propuesta de valor y, por tanto, una primera muestra de la empresa ciudadana que se ha encarnado de valores negativos, nefastos y, como el caso que ahora mostramos, propios de la imbecilidad.

No pondré ejemplos de grandes impactos ambientales. Y no será así porque en este caso hay una mala práctica que se explica porque hay unos grupos de interés, los accionistas, y sobre todo el staff, que tiene muchos recursos a ganar, lo que consideran que les permite jugar con el riesgo, o diferir previsiblemente los impactos al futuro. En estos casos habría una clara negligencia por parte de personas concretas, con amplios niveles directivos implicados.

Pero si hablamos de imbecilidad es porque son malas prácticas en las que todo el mundo sale perjudicado intencionadamente. Se trata de conductas irreprimibles que, aunque nadie saque ningún provecho y muchos salgan perjudicados, existe una fuerza interna, una cultura, que impide que el sentido común se imponga.

Es el caso de la ViaMichelin, que en este 2012 ha incorporado una novedad en su callejero. Ha decidido traducir todos los nombres de los viales de Cataluña, lo que requiere una intencionalidad y un esfuerzo. De esta manera pasan a incumplir la ley, ya que los nombres de los viales catalanes son los que son y no se puede hacer la traducción a otra lengua, pero además dificultan la orientación de los usuarios ya que les proporcionan denominaciones que nadie sabrá reconocer.

Así, como se ve en la captura de pantalla, la calle Sostres pasa a ser la calle Techos, como una serie de traducciones ridículas que no habían hecho en ninguna edición anterior que sólo se pueden entender como una explosión de nacionalismo español en el seno de la empresa, sin que ninguna persona con dos dedos de cordura haya sido capaz de hacer notar la aberración que tal medida supone, tanto legalmente como nivel de calidad y funcionalidad del servicio.

La empresa que es capaz de traducir el nombre de una calle llamada Sostres por Techos -¡que ni la gente que vive en ella sabrá reconocer! - es una empresa torpe, es una empresa "Rompetechos".



En el caso de una empresa que se dedica a facilitar información sobre viales, esta conducta supone algo más grave que una pifia, y más grave que la negligencia de alguna persona, y por eso hemos querido analizarlo en clave cultural, estratégica, reputacional y de ciudadanía corporativa.

Evidentemente, este tipo de errores también se dan en otras empresas, fruto del desconocimiento, de un mal hábito o de la decisión politizada del técnico responsable. Pero no tienen la gravedad que representan en una empresa como la citada anteriormente y que afecta a un aspecto central de su misión corporativa. Por ejemplo, un caso sería esta jornada organizada por grandes empresas, que convierten el Passeig de Gràcia en Paseo de Gracia, mientras que mantienen Picadilly Circus sin traducir al castellano. En la imagen, hemos modificado intencionadamente el original, para hacerlo coherente con su manera de hacer, y lo hemos traducido como El Circo de Picadillo. Ridículo, ¿no?




U otro ejemplo sería el del partido Ciutadans/Partido de la Ciudadanía, que aunque se jactan de cumplir la ley, tienen la tendencia a incumplir sistemáticamente la ley en lo que les incomoda como el nombre de los viales en la lengua oficial y propia de país. Así, podemos ver cómo se han inventado unos inexistentes Paseo de Gracia y Ronda Universidad, que son las traducciones que las dictaduras impusieron pero que ahora, según la ley, ya no corresponden:



Por cierto, que el nacionalismo de esta formación política llega al extremo de no sólo traducir sino modificar el nombre acortándolo para no poner lo que no les interesa. Así, la Gran Via de les Corts Catalanes se convierte en Gran Vía, y así son más coherentes con la ridícula negación de la historia de Cataluña:

Nota: en dos entradas anteriores hemos hablado sobre la denominación de los viales en referencia a la RSE de dos empresas importantes:






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